domingo, 1 de junio de 2014

Los papás vienen al cole: La riqueza del intercambio.

La riqueza cultural de España se debe, en gran medida, a la confluencia de distintas culturas coexistentes durante siglos. ¿A quien pertenece la Alhambra o la Sinagoga del Tránsito? ¿Por qué se llama Alcázar, Alcázar de San Juan? ¿Cuántas palabras de origen árabe usamos todos los días para designar objetos, alimentos, lugares..?
La evolución del mundo en que vivimos nos lleva, con paso rápido, a sociedades multiculturales integradas por personas de culturas y orígenes distintos. A nuestras aulas acuden niños y niñas nacidos en familias de otras culturas; con todos podemos encontrar señas de identidad común, con todos descubriremos lo que todos tenemos de semejantes a través del uso de los multilenguajes, de tal forma que la comunicación interpersonal sea el eje de nuestra acción. “La cultura está viva, la hacemos cada día. Nuestra historia nos demuestra cómo lo específico no nace del aislamiento, nos acerca a una concepción dinámica de la variedad. La cultura nace cada día del intercambio entre las personas” (Alicia Vallejo Salinas)
La diversidad cultural no es un obstáculo a salvar sino un enriquecimiento a lograr.
Mounia, la mamá de Adam, ha venido al aula y nos ha regalado con mucho esfuerzo y muchísimo cariño un cuento en español, pero también nos enseñó un cuento escrito en árabe clásico y nos cantó una canción dedicada a las madres en árabe coloquial marroquí o dāriŷa; escribió a cada niño su nombre en árabe y ¡menuda sorpresa!, las letras que la mamá de Adam escribía no las sabemos y, además, escribe al revés. Mounia nos dio a conocer algunos aspectos de la cultura marroquí. Con estos elementos surgió una actividad de convivencia en la que, hablar, escribir, representar, bailar y cantar nos sirvió para sentirnos respetuosamente vinculados e hijos de este planeta que rueda por el universo infinito. SHOKRAN









martes, 27 de mayo de 2014

Los papás vienen al cole. Taller de cocina (I,II)

Cocinar es una actividad tan completa, atractiva y divertida para los niños que se nos brinda como un valioso recurso educativo. Se trata de una deliciosa manera de favorecer la incorporación de hábitos y conocimientos acerca de la nutrición, la salud y la alimentación.
Un taller de cocina tiene un alto poder motivador porque permite al alumnado una implicación total, a la vez que el interés intrínseco del taller se ve potenciado por la posibilidad de comer aquello que se ha preparado con las propias manos. En este taller está presente el aprendizaje significativo ya que se incorpora toda la experiencia previa que el niño trae de su entorno familiar y fomenta la socialización desde un planteamiento coeducativo superador de estereotipos: cocinamos juntos, comemos juntos, limpiamos y recogemos juntos.
En el taller de cocina es indispensable respetar las reglas y normas para obtener el resultado culinario deseado, se fomenta hábitos de higiene como lavarse las manos antes de iniciar la manipulación de alimentos y utensilios, se desarrolla la motricidad fina y las percepciones olfativas, gustativas y visuales.
La temática de un taller de cocina para niños y niñas favorece la interdisciplinariedad permitiendo así trasvasar a la práctica contenidos curriculares de casi todas las áreas. Se puede conocer mucho acerca del mundo y de los seres humanos a través de la comida y las costumbres alimenticias.
En definitiva una actividad de cocina en la escuela trata de conocer, compartir, investigar y crear a través de los alimentos.
 En estos días hemos realizado en el aula dos talleres de cocina.

Mariana, la mamá de Samuel Espinosa, nos enseñó a hacer ricas galletas y a utilizar alimentos para elaborarnos bonitos colgantes. Los niños extendieron con el rodillo la pasta  de color azul  y también la había de color rosa. Utilizamos moldes, el que más nos gustaba, para cortar la pasta, probamos los retales que quedaban para comprobar su sabor; sea azul o rosa, es dulce, sabe igual. Pegamos sobre la galleta la figura recortada utilizando agua y una brocha y, por último, las envolvimos para que se conservaran y podérnoslas llevar a casa. También nos trajo macarrones de colores y con ellos hicimos un colgante y pusimos a prueba nuestra habilidad para enhebrar. 

Alicia y Mary, la mamá y la tía de Aitor, llegaron al cole con unas galletas gigantes de forma circular. Encima de cada galleta extendimos, con una espátula o con una brocha de cocina, chocolate templado. ¡Que rico estaba el chocolate!, dulce, casi líquido, templado…Hubo que pegar una encima de otra cada una de las obleas que habíamos embadurnado de chocolate, formando una torre que recubrimos por fuera de más chocolate y decoramos con virutas de caramelo de muchos colores. Como el chocolate estaba caliente y casi líquido, hubo que meter las tartas en el frigorífico para que se enfriaran y salieran crujientes.

Tanto las galletas de Mariana, como las tartas de Alicia y Mary nos salieron muy bien, porque seguimos los instrucciones que nos dieron. Todos cocinamos, todos comimos y todos limpiamos las mesas y dejamos la clase limpia y ordenada.

Muchas gracias a Mariana, a Mary y a Alicia por plantear este taller que en dos días consecutivos hemos desarrollado. Ellas han vuelto a demostrar que una actividad de la vida cotidiana esta llena de valor educativo. Los pedagogos de la Educación Infantil hablan de la pedagogía de la vida cotidiana, de la pedagogía de la ternura y Mariana, Mary y Alicia han hecho de la vida cotidiana una rica experiencia educativa, guiadas por toda la ternura que una madre atesora. MUCHAS GRACIAS a las tres. 



















jueves, 22 de mayo de 2014

Loa papás vienen al cole: transformamos los objetos y con ellos el mundo.

“Las cosas se construyen en su identidad al tiempo que, paradójicamente se deshacen y se convierten en otras cosas. También el mismo niño se encuentra y se confirma en su propio devenir” (Loris Malaguzzi)
Es mucha la literatura pedagógica que hay sobre la utilización del material de desecho o ascendente como material didáctico. Quiero comenzar recomendando el articulo “El material de desecho” publicado en Cuadernos de Pedagogía (nº 119) del que es autora Alicia Vallejo Salinas, buena amiga y conocedora de nuestro colegio.
Las hermanas Agazzi centradas en el interés del niño, en su globalidad, atienden a la emoción, al sentimiento, tanto como a las destrezas y habilidades, y a las competencias para hacer y vivir juntos. Tuvieron en cuenta lo mismo que Decroly y, además, el paseo y cuestiones de índole socioeconómica: cuánta riqueza hay en “tesorillos” y “basurillas” que pueden recogerse en una salida. Materiales gratuitos que permiten fabricar juegos, juguetes y materiales didácticos, disfrutando además del proceso constructivo y de la creatividad. Son unas pioneras del material de desecho que a partir de la cumbre de Tblisis (1973) entró en aquellas aulas en las que se pretendía reducir, reutilizar y reciclar los materiales en pos del desarrollo de la educación medioambiental y ecológica.
El hecho de transformar los objetos y con ellos el mundo, proporciona al niño un conocimiento de la realidad, una valoración de su medio y un proceso de seguridad en si mismo.
Gema, la mamá de Rodrigo Carrero, ha venido al cole con una propuesta que suponía utilizar, percibir, manipular, planear, imaginar, construir, descubrir, inventar, jugar, observar, encajar, organizar, componer, divertirse, todo ello actuando en grupo, potenciando el pensamiento divergente. Los materiales de desecho han generado que, juntos, descubramos otras posibilidades y, a la vez, han sido fuente de socialización. Gema, MUCHAS GRACIAS.